Un estudio de la UGR desmonta el mito de la fruta por la noche y la vincula a un mejor control de la glucosa

Investigadores granadinos concluyen que consumir fruta en la cena mejora la respuesta glucémica nocturna en adultos con obesidad

Redacción  |  22 de junio de 2026
Comida. Archivo (UGR)
Comida. Archivo (UGR)

La Universidad de Granada (UGR) ha aportado nuevas evidencias científicas que cuestionan algunos de los mensajes más difundidos en redes sociales sobre la alimentación y el control de la glucosa. Un estudio liderado por investigadores de la institución granadina ha demostrado que consumir fruta en la cena se asocia con un mejor control de los niveles de glucosa durante la noche en personas con obesidad, frente a las recomendaciones que desaconsejan su ingesta a última hora del día.

La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica Clinical Nutrition, ha analizado cómo la composición de cada una de las principales comidas del día influye en la respuesta posterior de la glucosa en sangre en adultos con obesidad, una población con mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

 

Los resultados revelan que los desayunos con mayor presencia de fruta, lácteos, café o té sin azúcar añadido y proteínas se relacionan con una menor variabilidad glucémica posterior, un indicador asociado a una mejor salud metabólica. Por el contrario, los almuerzos ricos en carbohidratos se vincularon a una mayor variabilidad de la glucosa, lo que podría repercutir negativamente en el control metabólico.

En el caso de la cena, los investigadores comprobaron que una mayor ingesta de fruta favorece una respuesta glucémica más estable durante la noche, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas, carnes procesadas y productos elaborados con harinas refinadas, como pan o pasta, se asocia con el efecto contrario.

Seguimiento en condiciones reales durante dos semanas

La principal novedad del trabajo reside en que los científicos analizaron la relación entre alimentación y glucosa en condiciones de vida cotidiana, fuera de los entornos controlados habituales en los laboratorios.

Para ello, los participantes llevaron durante 14 días consecutivos un monitor continuo de glucosa, un pequeño sensor capaz de registrar de forma ininterrumpida los niveles de glucosa en sangre. Paralelamente, los investigadores recopilaron información detallada sobre todos los alimentos consumidos en desayunos, almuerzos y cenas.

Este método permitió emparejar cada comida con su respuesta glucémica posterior en situaciones reales del día a día, proporcionando resultados con una elevada capacidad de aplicación práctica.

La fruta, en el punto de mira de las redes sociales

Juan José Martín Olmedo, investigador de la UGR y primer autor del estudio, junto a Lucas Jurado Fasoli, investigador de la universidad y autor sénior del trabajo, destacan que uno de los mensajes más relevantes de la investigación es la reivindicación del papel saludable de la fruta, también durante la noche.

"En redes sociales se ha extendido un discurso alarmista que demoniza el azúcar de la fruta y desaconseja su consumo, especialmente por la noche, pero nuestros datos muestran justo lo contrario", señalan los investigadores.

Los expertos recuerdan que la fruta no solo aporta azúcares naturales, sino también fibra y numerosos compuestos bioactivos que contribuyen a mejorar la respuesta glucémica global del organismo.

"En una población con riesgo elevado de diabetes tipo 2, renunciar a la fruta por miedo infundado podría ser incluso contraproducente", sostienen.

Próximos pasos para prevenir la diabetes

A partir de estos resultados, el equipo investigador considera necesario desarrollar ensayos clínicos específicos que permitan comprobar si cambios concretos en la composición de las comidas, como incorporar fruta en la cena o reducir la carga de carbohidratos en el almuerzo, pueden generar beneficios clínicamente relevantes a largo plazo.

Estas futuras investigaciones resultan especialmente importantes para personas con alteraciones en el metabolismo de la glucosa, entre ellas quienes padecen diabetes tipo 2 o presentan riesgo elevado de desarrollarla.

El estudio se ha llevado a cabo en el marco del grupo de investigación PROFITH CTS-977 del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS), dirigido por el catedrático de la UGR Jonatan Ruiz Ruiz, en colaboración con el CIBER de Obesidad, el ibs. Granada, el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

 
 
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