La UGR señala "normalidad" en la primera jornada de paro de estudiantes
La protesta, convocada durante dos jornadas, reclama mejoras en transporte, salas de estudio y servicios universitarios
La Universidad de Granada vive este jueves el primer paro académico general desde la aprobación de la normativa que regula este tipo de movilizaciones, una protesta que se está desarrollando con “normalidad” y que, según la Delegación General de Estudiantes, está teniendo una “muy buena respuesta” entre el alumnado.
El vicerrector de Estudiantes y Vida Universitaria de la UGR, Juan Luis Benítez, ha explicado a los medios que la jornada transcurre sin incidencias y ha señalado que no existen datos oficiales sobre seguimiento debido a que la universidad no controla específicamente el acceso a las aulas.
“Hay estudiantes que están en clase porque no lo han secundado y estudiantes que no han ido porque sí lo han hecho”, ha indicado Benítez, quien ha precisado que el paro, convocado también para este viernes, no contará con registros concretos de asistencia.
Desde la Delegación General de Estudiantes aseguran que la acogida está siendo “muy buena” y destacan que en muchas clases apenas hay alumnado. Además, recuerdan que durante los dos días de paro no podrán celebrarse pruebas ni actividades de evaluación continua que perjudiquen a quienes secunden la movilización.
Según trasladan desde el colectivo estudiantil, numerosos profesores están colaborando modificando fechas de exámenes y actividades evaluables, aunque también han detectado algunas reticencias por parte de determinados docentes, motivo por el que están tramitando varias quejas.
La jornada ha incluido además una concentración celebrada a las 13,00 horas a las puertas del Hospital Real, sede del Rectorado de la UGR, donde se ha leído un manifiesto reivindicativo en el que se han reclamado mejoras en distintos servicios universitarios.
Entre las principales demandas del estudiantado figura la subida del precio de los comedores universitarios, una medida que consideran especialmente perjudicial en un contexto marcado por el incremento generalizado del coste de vida.
También critican la implantación de la nueva Tarjeta Única de Transporte de la Junta de Andalucía en sustitución del Credibús universitario, asegurando que la transición se realizó “sin previsión” y provocó retrasos administrativos y problemas para acceder a las bonificaciones, obligando a muchos estudiantes a pagar tarifas ordinarias.
A ello suman las quejas por la saturación de líneas de autobuses, la insuficiente frecuencia de paso y las dificultades de conexión con los campus universitarios. Además, denuncian el colapso de salas de estudio y la reducción de horarios de apertura, que atribuyen a medidas de ahorro impulsadas por la institución académica.
Por su parte, la UGR defiende que la actualización de 50 céntimos en el precio de los comedores responde al aumento de costes y a la necesidad de mantener la calidad y sostenibilidad del servicio, subrayando que continúa siendo uno de los más económicos del sistema universitario español y que las becas comedor no se verán afectadas.
Respecto a la nueva tarjeta de transporte, la universidad sostiene que amplía derechos y mejora la equidad del sistema de ayudas, al permitir descuentos de hasta el 50 por ciento, ser válida durante todo el año y extenderse a toda Andalucía para estudiantes de hasta 30 años.
En cuanto a las salas de estudio, la institución académica considera que no puede hablarse de un “colapso generalizado”, aunque reconoce situaciones puntuales de saturación y asegura que continuará trabajando para mejorar el servicio.
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