Verma el Mago reivindica la diferencia desde la cultura y el humor
El artista granadino convierte la magia en una herramienta de visibilidad y defensa del talento con discapacidad
Manuel Irurita, conocido como Verma el Mago, desarrolla en Granada una propuesta artística que une magia, poesía y palabra escénica con un mensaje claro de normalización de la discapacidad. Con parálisis cerebral y un 65 % de discapacidad reconocida, ha hecho de su vocación un proyecto vital y profesional basado en la cultura como motor de cambio social.
La relación de Irurita con la magia comenzó en la infancia y se ha mantenido durante casi tres décadas. "Tendría unos 9 o 10 años cuando recibí mi primer juego de magia. Fue un amor a primera vista y nunca me ha dejado de gustar", explica. Para él, la práctica constante ha tenido un impacto directo en su día a día. "Tengo bastante afectada la parte motriz. La magia me ayuda tanto a nivel motor como cognitivo, me ayuda a mantener la mente ocupada y la cabeza activa. Eso, para una parálisis cerebral, es muy recomendable".
Sus espectáculos van más allá del ilusionismo clásico. Integra poesía, rap y humor con un tono cercano que busca desplazar el foco de la discapacidad hacia la persona. "Me río de mi discapacidad. Hacer humor negro con eso ayuda a que se normalice y se humanice. Así el espectador no se centra tanto en la discapacidad, sino en lo que estás haciendo", señala.
Desde esa misma filosofía nació Capacitarte, una iniciativa orientada a dar visibilidad a personas con discapacidad que tienen talento y carecen de oportunidades. Irurita advierte de una contradicción habitual en el acceso al empleo. "En muchas bolsas específicas para discapacidad pretenden que la persona se adapte al puesto y no al revés. Hay mucha frustración porque hay talento que no encuentra espacio".
Además de actuar en bares y en la calle, comparte su experiencia a través de clases y publicaciones vinculadas a la magia. Su mensaje final apela a una mirada más amplia sobre la fragilidad humana. "Todos lo estamos un poco, no sólo las personas con discapacidad. Unos tenemos escacharramiento físico, otros emocional u psicológico. Aceptar nuestro escacharramiento nos hace mejores".
Con su trabajo artístico y pedagógico, Verma el Mago defiende que la discapacidad no limita la creatividad ni el valor cultural, y que la diferencia, cuando se hace visible, puede convertirse en una fortaleza colectiva.
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